
No es tan difícil caminar por la ciudad solo. Sin compañía. Como que me la sé toda y me siento seguro, libre. Nadie me reprime y además los observo. Me observo a mí. Caminar por peatonal Lavalle es volver a nacer. Volver a mi primera vez en Buenos Aires y no saber nada. Nada de lo que aquí hay. De una pared blanca a mi derecha y el cielo a mi izquierda.
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